miércoles, 29 de agosto de 2018

La Guardia del Veintiséis

 Veintiséis soles. Veintiséis lunas. Veintiséis ciclos. Veintiséis noches. Veintiséis hermanos. Veintiséis hijos. Veintiséis hombres. Veintiséis días.

 Y a los veintiséis días del mes naciente, tres hermanos se encuentran de guardia. Tres hermanos casuales, tres hermanos que hacen guardia para no perderse, para no extraviarse, para no olvidar el camino ya marcado por sus antepasados. 

 Eran tres. Siempre son tres. Pero estos eran otros tres. Distintos de los otros. Todos son distintos. Pero estos eran unos tres. Los del día veintiséis. Eran los tres del veintiséis. Más su fuerza parecían veintiséis en el día tres del tercer mes. Pero no, eran solo estos tres en el día veintiséis. Tres de guardia, tres hermanos, tres hijos, tres señores, tres peregrinos en el día veintiséis. Tres guardianes, nunca antes mejor dicho. Tres guardianes nocturnos, que se encuentran solo cuando cae el sol, por vigésimo sexta vez en el mes. 

 Y por supuesto para ellos, nuestros tres del día veintiséis, la noche era tanto de guardia como de gozo. Pues, verdaderos guardianes son aquellos que felizmente cuidan la noche de sus hermanos. Y a los tres del veintiséis, los cuida el abrazo de la felicidad del vino, el pan, la escucha, el sueño y la Palabra. 

 Felices hermanos, los terceros hijos del vigésimo sexto día, que guardan la vigésimo sexta noche de todos los meses que sus sueños permitan, aunque solo sean tres. 




martes, 14 de agosto de 2018

Los Señores del Norte


 Fue el norte. Así es hermanos, ha sido el norte. Fueron los adormitados hombres norteños, los que marcharon contra las interminables legiones de las profundidades del abismo. Fueron los reyes del norte, los que gritaron el canto sagrado. Fueron los campesinos más pobres del norte de nuestro país, los que alzaron su voz contra la barbarie. Fueron los más antiguos y más humildes granjeros, los que reclamaron justicia ante el nuevo Pilato. Fueron los norteños, los que descendieron a pelear la última batalla. Y fueron ellos, los que triunfaron en este sangriento campo de batalla que llamamos "Democracia". 

 La ira de "Sauron" será terrible, estad atentos a su mirada. Pero, también tengan presente que el Montaraz que salvó a los hobbits en la Cima de los Vientos era del Norte.

Quedan Montaraces... 



martes, 19 de junio de 2018

Apostasía Nacional


 La bandera, símbolo eterno de representación nacional. Y nuestra bandera, signo de soberanía, libertad e igualdad. Esta bandera, nuestra bandera representa un país, una nación, nuestra nación, una gran mentira. 


 Nuestra pequeña nación, nació de la crisis, del miedo y la incertidumbre. Su corazón fue el comercio y el dinero de traidores ingleses. Su fundamento el espureo acuerdo secreto de la más oscura masonería, con los poderes internacionales de la época. 


 Nuestra muy reducida nación, vio la luz a orillas de un río putrido y mal oliente, desde donde navegaban los dueños de las grandes riquezas. Mientras, en ese puerto crecía la moral más repugnante de la historia, la moral del dinero. Y es esa moral la regente actual de nuestro país.


 Cruel es la historia. Nos creó falsos bronces, falsos héroes de esta asquerosa nación. Y, en oro bañaron épocas de pobreza, austeridad y traición. Lo peor aún es creer que algo cambió, más con la lacra nacional que gobierna este país sureño. Pero no, continuamos el camino de la degradación y la extinción.


 Así es que está ridiculez de Nación se pavonea entre sus grandes enemigos y vende a sus hijos para llenar museos de bronce. Estos, los actuales, y los falsos fundadores son los mismos monstruos infelices que mataron las raíces de sus tierras. 


 Pero la mentira es creer que está pequeña, reducida y cutre nación es La Patria. Muy equivocada afirmación quien la diga. Nuestra Patria no fue fundada por esos apologetas del comercio. Nuestra Patria no nació a orillas de un puerto mal oliente. Nuestra  Patria no nació de los espureos sueños de los masones. Nuestra Patria no tiene solo docientos años. Nuestra Patria no termina donde los mapas marcan.


 Nuestra Patria es más grande que el océano Atlántico. Nuestra Patria tuvo grandes patriotas. Nuestra Patria ha protegido a sus hijos a lo largo de más de quinientos años. Nuestra Patria, herida y flagelante, ha nacido con los grandes soles del renacimiento. 
Nuestra Patria es la tierra de nuestros padres y nuestras hermanos. 


Pero los símbolos patrios se confunden con los nacionales. El himno es un claro símbolo nacional. Y si está nación decide matar niños, pues no merece ser entonado su himno, y quizás nunca lo mereció.


Pero la bandera es un caso especial, quizás sea el último signo de nuestra Patria, y solo porque lleva los colores del manto de la Virgen. 





martes, 29 de mayo de 2018

Regreso


 Llegué tarde. Atravesé el umbral, y en la cocina había un hombre fumando y bebiendo. Me miró, sonrió y dijo: te estaba esperando. 






(foto propia)










viernes, 11 de mayo de 2018

Non Serviam


-Ven, acompáñame

- No. No quiero caminar.

- Ven, escúchame.

- No. No quiero escuchar.

- Ven, mírame.

- No. No quiero mirar.

- Entonces vagarás ciego en las sombras.

- Prefiero vagar en las sombras, a ver tu Rostro.





jueves, 12 de abril de 2018

Juicio


  Argentina ha iniciado el juicio más injusto de su historia. No hay esperanza alguna para los inocentes. Nos encontramos ante el genocidio más grande que ésta patria vivirá, si sigue viviendo.

 El filicidio en masa, que se producirá en éstas tierras sureras, enmudece a los pocos testigos. Sólo unas pocas palabras quedan por decir: "perdónalos porque no saben lo que hacen."







viernes, 16 de febrero de 2018

Sombras

 Su pie rozó una piedra y cayó. Su cuerpo se desplomó sobre sus rodillas, y estas sangraron. Temiendo no poder levantarse tomó un bastón. No era más que una vieja rama de sauce seca, sin embargo lo sostuvo hasta que se encontró de pie. 

 Sus ojos, llenos de polvo y tierra, no le permitían ver más allá de su nariz. Caminó sin rumbo un tiempo. Al pasar cerca de un jardín, un zorzal lo vio desorientado. El ave se posó suavemente sobre su vara improvisada y comenzó a cantar. 

 Al principio solo escuchaba ruido, ese pequeño sonido que emiten las aves al caer la tarde. Al pasar el tiempo, el ruido se esclareció y formó música. Ahora había melodías muy definidas, tan bellas como perfectas. 

 Con cada paso que daba, el cantar del pájaro cambiaba. Por momentos su voz era tranquila y suave, pero a veces se volvía estridente y llena de fuerza. Sobre la rama de sauce el ave le mostró una nueva lengua, genuina y pura.  

 Y así, aquel que estuvo ciego caminó en las sombras sin temor alguno.