miércoles, 11 de octubre de 2017

Triste España Sin Ventura


Triste España sin ventura,
todos te deven llorar.
Despoblada d'alegría,
para nunca en ti tornar.

Tormentos, penas, dolores,
te vinieron a poblar.
Sembróte Dios de plazer
porque naciesse pesar.

Hízote la más dichosa
para más te lastimar.
Tus victorias y triunfos
ya se hovieron de pagar.

Pues que tal pérdida pierdes,
dime en qué podrás ganar.
Pierdes la luz de tu gloria
y el gozo de tu gozar.

Pierdes toda tu esperança,
no te queda qué esperar.
Pierdes príncipe tan alto,
hijo de Reyes sin par.

Llora, llora, pues perdiste
quien te havía de ensalçar.
En su tierna juventud
te lo quiso Dios llevar.

Llevóte todo tu bien,
dexóte su desear,
porque mueras, porque penes,
sin dar fin a tu penar.

De tan penosa tristura
no te esperes consolar.

Juan del Encina









sábado, 22 de julio de 2017

3


Tres veces caigo. Tres veces salto. Tres veces tropiezo. Tres veces corro. Tres veces descanso. Tres veces sueño. Tres veces despierto. Tres veces como. Tres veces bebo. Tres veces miro. Tres veces oigo. 


Tres veces respira. Tres veces siente. Tres veces grita. Tres veces llora. Tres veces golpea. Tres veces sufre. Tres veces perdona. Tres veces canta. Tres veces ríe. Tres veces besa. 


Tres veces se ven. Tres veces se reflejan. Tres veces se oyen. Tres veces sienten. Tres veces creen.  Tres veces saben.



martes, 4 de julio de 2017

martes, 21 de marzo de 2017

domingo, 19 de marzo de 2017

La Soledad de las Bestias

 Las bestias corrían, saltaban, gritaban y morían. Ellas bebían el néctar de los árboles más jóvenes, y aún así no saciaban su sed. Escarbaban la tierra y rompían las piedras con sus propias manos. Sus dedos se quebraban y sangraban. Buscaban algo con desesperación bajo las rocas, algo perdido y olvidado. 

 Cientos de miles de bestias roían la tierra violentamente y sin limites. Las profundidades del mundo no invocaban al miedo, pues aquello que habían perdido era el último tesoro que podían contemplar. 

  Pero entre toda esa masa de brazos, piernas, cabezas y cuellos corvos, una luz emergió. Alguien había golpeado una rama de eucalipto seco contra una piedra cobriza, y el fuego se hizo presente ante estos seres amorfos y solitarios. 

 Durante mucho tiempo las bestias contemplaron las flamas. Quizás esos colores rojizos y anaranjados les recordaron la humanidad que habían aniquilado de su espíritu. Quizás volvieron a sus sueños los recuerdos de un hombre reinante sobre las bestias. Quizás recordaron a Prometeo. Quizás se vieron así mismos lejos del barro y la lluvia. 

 Pero el fuego avanzó sin control del hombre.  Las bestias solo sabían estar atónitas frente a su belleza, y se dejaron quemar, morir y consumir por las flamas.



                  


viernes, 17 de febrero de 2017

La Verdad en la Música


"En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur, los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento, y estuvieron con él antes que se hiciera alguna otra cosa. Y les habló y les propuso temas de música, y cantaron ante él y él se sintió complacido. Pero por mucho tiempo cada uno de ellos cantó solo, o junto con unos pocos, mientras el resto escuchaba; porque cada uno sólo entendía aquella parte de la mente de Ilúvatar de la que provenía él mismo, y eran muy lentos en comprender el canto de sus hermanos. Pero cada vez que escuchaban, alcanzaban una comprensión más profunda, y crecían en unisonancia y armonía.

 Y sucedió que Ilúvatar convocó a todos los Ainur, y les comunicó un tema poderoso, descubriendo para ellos cosas todavía más grandes y más maravillosas que las reveladas hasta entonces; y la gloria del principio y el esplendor del final asombraron a los Ainur, de modo que se inclinaron ante Ilúvatar y guardaron silencio." (Tolkien, El Silmarillion)







viernes, 3 de febrero de 2017

Maldición


¿Quién sería capaz de negarte? ¿Quién? ¿Quién sería lo suficientemente ciego para maldecirse a sí mismo? ¿Quién? ¿Quién puede pronunciar las palabras y no titubear? ¿Quién? ¿Quién sería capaz de volver a los tiempos de Adán y volver a caer? ¿Quién? ¿Quién sería capaz de ver el mal y negar su existencia? ¿Quién? ¿Quién puede ver tu Rostro y no ver la Verdad? ¿Quién?