sábado, 22 de julio de 2017

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Tres veces caigo. Tres veces salto. Tres veces tropiezo. Tres veces corro. Tres veces descanso. Tres veces sueño. Tres veces despierto. Tres veces como. Tres veces bebo. Tres veces miro. Tres veces oigo. 


Tres veces respira. Tres veces siente. Tres veces grita. Tres veces llora. Tres veces golpea. Tres veces sufre. Tres veces perdona. Tres veces canta. Tres veces ríe. Tres veces besa. 


Tres veces se ven. Tres veces se reflejan. Tres veces se oyen. Tres veces sienten. Tres veces creen.  Tres veces saben.



martes, 4 de julio de 2017

martes, 21 de marzo de 2017

domingo, 19 de marzo de 2017

La Soledad de las Bestias

 Las bestias corrían, saltaban, gritaban y morían. Ellas bebían el néctar de los árboles más jóvenes, y aún así no saciaban su sed. Escarbaban la tierra y rompían las piedras con sus propias manos. Sus dedos se quebraban y sangraban. Buscaban algo con desesperación bajo las rocas, algo perdido y olvidado. 

 Cientos de miles de bestias roían la tierra violentamente y sin limites. Las profundidades del mundo no invocaban al miedo, pues aquello que habían perdido era el último tesoro que podían contemplar. 

  Pero entre toda esa masa de brazos, piernas, cabezas y cuellos corvos, una luz emergió. Alguien había golpeado una rama de eucalipto seco contra una piedra cobriza, y el fuego se hizo presente ante estos seres amorfos y solitarios. 

 Durante mucho tiempo las bestias contemplaron las flamas. Quizás esos colores rojizos y anaranjados les recordaron la humanidad que habían aniquilado de su espíritu. Quizás volvieron a sus sueños los recuerdos de un hombre reinante sobre las bestias. Quizás recordaron a Prometeo. Quizás se vieron así mismos lejos del barro y la lluvia. 

 Pero el fuego avanzó sin control del hombre.  Las bestias solo sabían estar atónitas frente a su belleza, y se dejaron quemar, morir y consumir por las flamas.



                  


viernes, 17 de febrero de 2017

La Verdad en la Música


"En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur, los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento, y estuvieron con él antes que se hiciera alguna otra cosa. Y les habló y les propuso temas de música, y cantaron ante él y él se sintió complacido. Pero por mucho tiempo cada uno de ellos cantó solo, o junto con unos pocos, mientras el resto escuchaba; porque cada uno sólo entendía aquella parte de la mente de Ilúvatar de la que provenía él mismo, y eran muy lentos en comprender el canto de sus hermanos. Pero cada vez que escuchaban, alcanzaban una comprensión más profunda, y crecían en unisonancia y armonía.

 Y sucedió que Ilúvatar convocó a todos los Ainur, y les comunicó un tema poderoso, descubriendo para ellos cosas todavía más grandes y más maravillosas que las reveladas hasta entonces; y la gloria del principio y el esplendor del final asombraron a los Ainur, de modo que se inclinaron ante Ilúvatar y guardaron silencio." (Tolkien, El Silmarillion)







viernes, 3 de febrero de 2017

Maldición


¿Quién sería capaz de negarte? ¿Quién? ¿Quién sería lo suficientemente ciego para maldecirse a sí mismo? ¿Quién? ¿Quién puede pronunciar las palabras y no titubear? ¿Quién? ¿Quién sería capaz de volver a los tiempos de Adán y volver a caer? ¿Quién? ¿Quién sería capaz de ver el mal y negar su existencia? ¿Quién? ¿Quién puede ver tu Rostro y no ver la Verdad? ¿Quién? 









jueves, 2 de febrero de 2017

De las Grandes Historias

 "Por tanto, convocó a Beren, y como Lúthien se lo había dicho a la hora de la muerte, volvieron a encontrarse más allá del Mar Occidental. Pero Mandos no tenía poder para retener a los espíritus de los Hombres muertos dentro de los confines del mundo, después de que esperaran un tiempo; ni podía cambiar el destino de los Hijos de Ilúvatar. Por tanto fue ante Manwë, Señor de los Valar, que gobernaba el mundo bajo la égida de Ilúvatar; y Manwë buscó consejo en lo más íntimo de su propio pensamiento, donde se revelaba la voluntad de Ilúvatar. 

 Esta es la alternativa que ofreció a Lúthien. Por causa de sus fatigas y sus dolores, podría abandonar a Mandos, e ir a Valinor, para morar allí hasta el fin del mundo entre los Valar, y olvidar todas las penas. Allí no la seguiría Beren. Porque no les estaba permitido a los Valar evitarle la Muerte, que es el don de Ilúvatar a los Hombres. Pero la otra elección posible era la que sigue: regresar a la Tierra Media y llevar consigo a Beren para morar allí otra vez, mas sin ninguna seguridad de vida o de alegría. Ella se volvería entonces mortal, y estaría sometida a una segunda muerte, lo mismo que él; y antes de no mucho abandonaría el mundo para siempre, y su belleza no sería más que un recuerdo en el canto.

 Este destino eligió Lúthien, abandonando el Reino Bendecido, y olvidando todo parentesco con los que allí moran; así, cualquiera fuera el dolor que tuvieran por delante, el nado de Beren y Lúthien sería siempre el mismo, y los dos senderos irían juntos más allá de los confines del mundo. Así fue que sólo ella entre todos los Eldalië murió realmente, y dejó el mundo mucho tiempo atrás. No obstante, con su elección los Dos Linajes se unieron; y aunque el mundo haya cambiado, ella fue la precursora de muchos en quienes los Eldar ven todavía la imagen de Lúthien, la amada, a quien han perdido."

(Tolkien. El Silmarillion)