sábado, 14 de diciembre de 2019

Vacaciones Marplatenses


 Llega el calor, el verano, las insanas vacaciones. Las deseadas vacaciones. Esas vacaciones en las que gastamos sin parar. En las que nos volvemos locos por ir al teatro a ver a los mismos hijos de puta que están en la televisión; a ver al mismo tipo que te encuentras en esa pizzería de mierda en Avellaneda. Nos desgarramos las vestiduras por un pedacito de arena y sol en una costa horrible, tan parecida a algo como a la nada misma. Descargamos nuestros cuerpos semi desnudos en el suelo arenosos, al son de esa cumbia o reggaetón que se emite desde un parlante no muy lejano, que nos recuerda siempre que: “pensar esta demás”. 

 No siempre fueron así los veranos marplatenses o “costenses” argentinos. El descanso veraniego esta en las tradiciones más antiguas. ¿O acaso los ejércitos griegos no descansaban en las playas soleadas de Troya esperando el próximo combate? También descansaban los héroes en las rocas; y después de un sueño muy largo y profundo, se despertaban sorprendidos al encontrarse con ninfas o sirenas.

 Por el contrario, los piratas se parecían más a nosotros, porque aprovechaban las playas abandonadas para esconder tesoros y emborracharse hasta el amanecer.

 Ya entrando en los tiempos modernos, los altos nobles ingleses tenían la tradición de recorrer las colonias, en busca de paisajes exóticos, nuevas formas de comercio y, por supuesto, descanso en el exterior. Estos descansos difieren mucho de los actuales; no iban más allá de un té por la tarde, en el jardín del caserón de verano.


 Con el tiempo, la nobleza tradicional fue cayendo, y la aristocracia burguesa empresarial llegó para quedarse: Tomaron las costumbres veraniegas y las reinterpretaron, y difundieron por todo el mundo. Así es que la alta alcurnia porteña poseía terrenos y castillos en una ciudad como Mar del Plata. 

 Por supuesto el descanso laboral estaba reservado para estos personajes; mientras que los asalariados se tenían que conformar con una esclavitud a medias. Para su suerte en el siglo XX aparecieron personajes que no mencionaré para no ser partidista; que les dieron a todas las clases sociales el reconocimiento a descansar en las colonias; ahora ciudades balnearias. Así, los destinos costeros argentinos se volvieron populares.


 Sin embargo, las costumbres eran otras, no había bikinis, surf, ni panchos o choclos. Había cócteles, refrescos, trajes de baño y batas. En esta época nace el término “bañero”. Que era un hombre que te acompañaba con una soga, para que te puedas bañar en el mar y no ahogarte o perderte (bastante distinto de los guarda vidas).  En las playas había sector de caballeros y de damas.  Y, gracias a las modas europeas estaba muy mal visto broncearse.


 Así fue, que por aquellos tiempos tumultuosos de mediados de siglo XX, la joven y famosa Coco Chanel se fue a descansar a las islas griegas. Al regresar a Francia, los fotógrafos parisinos se encontraron con una rareza: Los finos rasgos franceses, estaban acompañadas, ahora, por una delicada tez dorada, que resaltaba los ojos, las cejas y el cabello. Esto lejos de producir un escándalo, impuso una moda global: tomar sol.


 Es incalculable la cantidad de sol que puede tomar una persona en verano. Aquel anhelo por una tez dorada se convirtió en una intención antinatural de poder cambiarse la etnia que nos toca por nacimiento. Focas, lobos o elefantes marinos se volvieron las personas que buscan desesperadamente al sol en todo su esplendor. 

 Con el tiempo llegaron las modas de las colonias de los nuevos Imperios. En este caso, del pacifico los norteamericanos difundieron la tradición de montar olas con tablas de madera, y las nuevas ropas que cumplen la función de revelar la mayor cantidad de carne posible. Y de Berazategui los porteños impusieron la moda del parlante a full en la playa, del partido de futbol de 25 pibes en un espacio de 2x2, del pancho que se cae en la arena y se come igual, del juego de paleta usando de red al matrimonio de jubilados, y del choreo de celulares y ojotas.

 Finalmente llegamos al verano actual, y nos encontramos con este espectáculo patético. Nos tenemos que fumar los carteles con los pechos viejos y arrugados de Moria Casan, promocionando una obra que por supuesto no vamos a ver. Aparece nuestro viejo, panza al sol; peluda y deforme; rojiza por las quemaduras. Las señoras que utilizan bikinis diminutos con cuerpos enormes, que siempre revelan un pecho, un culo y otras cosas. A los niños perdidos, los perros olvidados, los pungueos rápidos e indoloros. Los adolescentes prepotentes e insolentes, cuya única ambición es el jugo de atrapar a la chica del colegio con un abrazo y poder rozar sus nuevos y flamantes pechos.

 Más allá de lo que realizamos en estos tiempos como descanso veraniego, puede ser que sigamos buscando reposar en las costas como aquellos griegos en Troya. Es muy probable que todas esas horas bajo el crudo sol, solo sean (al menos en el fondo de la naturaleza humana) para despertar tarde y encontrarse con sirenas o ninfas en las orillas.

 Me voy a dar el tupe de revelar que cuando camino por las escolleras marplatenses, como cualquier caminante de vacaciones, siempre busco entre las piedras a Excalibur.      




martes, 12 de noviembre de 2019

Encuentro


(El siguiente post nace a razón de la perdida de una amiga de la infancia) 

"No es Dios de muertos sino de vivos: porque para él todos están vivos."  (Lucas 20, 27-38)

Era tu boda. Una alegría inmensa rodeaba nuestros ojos y calmaba nuestros corazones. La noche era cálida y luminosa. Caminé entre las luces y sombras de una plaza inmensa, y encontré nuestra infancia al verte reír y llorar a lo lejos.

Amigos, familiares, todos estábamos allí. No había palabras, solo miradas felices y cómplices. 

Te encontré y lloramos de felicidad. Nos abrazamos, recordamos la rosa, el juego y el cariño. Nos despedimos, y me alejé.  

Nos volveremos a ver.




(A Manu, dueña de mis pestañas) 


A ti, niña de perlas nuevas,

dueña del terciopelo de cuna,

hija del roble y el manzano,

sueño de guitarra y de viñedo,

canto de zorzal vestido de jazmín,

a ti, luz de enero,

te dedico el llanto y la mañana,

el dolor y la tristeza,

la risa y el recuerdo,

mi voz y mis pestañas.

A ti, flor de cobre y plata,

te entrego mi descanso,

mi fuerza y mi Gracia.














miércoles, 29 de agosto de 2018

La Guardia del Veintiséis

 Veintiséis soles. Veintiséis lunas. Veintiséis ciclos. Veintiséis noches. Veintiséis hermanos. Veintiséis hijos. Veintiséis hombres. Veintiséis días.

 Y a los veintiséis días del mes naciente, tres hermanos se encuentran de guardia. Tres hermanos casuales, tres hermanos que hacen guardia para no perderse, para no extraviarse, para no olvidar el camino ya marcado por sus antepasados. 

 Eran tres. Siempre son tres. Pero estos eran otros tres. Distintos de los otros. Todos son distintos. Pero estos eran unos tres. Los del día veintiséis. Eran los tres del veintiséis. Más su fuerza parecían veintiséis en el día tres del tercer mes. Pero no, eran solo estos tres en el día veintiséis. Tres de guardia, tres hermanos, tres hijos, tres señores, tres peregrinos en el día veintiséis. Tres guardianes, nunca antes mejor dicho. Tres guardianes nocturnos, que se encuentran solo cuando cae el sol, por vigésimo sexta vez en el mes. 

 Y por supuesto para ellos, nuestros tres del día veintiséis, la noche era tanto de guardia como de gozo. Pues, verdaderos guardianes son aquellos que felizmente cuidan la noche de sus hermanos. Y a los tres del veintiséis, los cuida el abrazo de la felicidad del vino, el pan, la escucha, el sueño y la Palabra. 

 Felices hermanos, los terceros hijos del vigésimo sexto día, que guardan la vigésimo sexta noche de todos los meses que sus sueños permitan, aunque solo sean tres. 




martes, 14 de agosto de 2018

Los Señores del Norte


 Fue el norte. Así es hermanos, ha sido el norte. Fueron los adormitados hombres norteños, los que marcharon contra las interminables legiones de las profundidades del abismo. Fueron los reyes del norte, los que gritaron el canto sagrado. Fueron los campesinos más pobres del norte de nuestro país, los que alzaron su voz contra la barbarie. Fueron los más antiguos y más humildes granjeros, los que reclamaron justicia ante el nuevo Pilato. Fueron los norteños, los que descendieron a pelear la última batalla. Y fueron ellos, los que triunfaron en este sangriento campo de batalla que llamamos "Democracia". 

 La ira de "Sauron" será terrible, estad atentos a su mirada. Pero, también tengan presente que el Montaraz que salvó a los hobbits en la Cima de los Vientos era del Norte.

Quedan Montaraces... 



martes, 19 de junio de 2018

Apostasía Nacional


 La bandera, símbolo eterno de representación nacional. Y nuestra bandera, signo de soberanía, libertad e igualdad. Esta bandera, nuestra bandera representa un país, una nación, nuestra nación, una gran mentira. 


 Nuestra pequeña nación, nació de la crisis, del miedo y la incertidumbre. Su corazón fue el comercio y el dinero de traidores ingleses. Su fundamento el espureo acuerdo secreto de la más oscura masonería, con los poderes internacionales de la época. 


 Nuestra muy reducida nación, vio la luz a orillas de un río putrido y mal oliente, desde donde navegaban los dueños de las grandes riquezas. Mientras, en ese puerto crecía la moral más repugnante de la historia, la moral del dinero. Y es esa moral la regente actual de nuestro país.


 Cruel es la historia. Nos creó falsos bronces, falsos héroes de esta asquerosa nación. Y, en oro bañaron épocas de pobreza, austeridad y traición. Lo peor aún es creer que algo cambió, más con la lacra nacional que gobierna este país sureño. Pero no, continuamos el camino de la degradación y la extinción.


 Así es que está ridiculez de Nación se pavonea entre sus grandes enemigos y vende a sus hijos para llenar museos de bronce. Estos, los actuales, y los falsos fundadores son los mismos monstruos infelices que mataron las raíces de sus tierras. 


 Pero la mentira es creer que está pequeña, reducida y cutre nación es La Patria. Muy equivocada afirmación quien la diga. Nuestra Patria no fue fundada por esos apologetas del comercio. Nuestra Patria no nació a orillas de un puerto mal oliente. Nuestra  Patria no nació de los espureos sueños de los masones. Nuestra Patria no tiene solo docientos años. Nuestra Patria no termina donde los mapas marcan.


 Nuestra Patria es más grande que el océano Atlántico. Nuestra Patria tuvo grandes patriotas. Nuestra Patria ha protegido a sus hijos a lo largo de más de quinientos años. Nuestra Patria, herida y flagelante, ha nacido con los grandes soles del renacimiento. 
Nuestra Patria es la tierra de nuestros padres y nuestras hermanos. 


Pero los símbolos patrios se confunden con los nacionales. El himno es un claro símbolo nacional. Y si está nación decide matar niños, pues no merece ser entonado su himno, y quizás nunca lo mereció.


Pero la bandera es un caso especial, quizás sea el último signo de nuestra Patria, y solo porque lleva los colores del manto de la Virgen. 





martes, 29 de mayo de 2018

Regreso


 Llegué tarde. Atravesé el umbral, y en la cocina había un hombre fumando y bebiendo. Me miró, sonrió y dijo: te estaba esperando. 






(foto propia)










viernes, 11 de mayo de 2018

Non Serviam


-Ven, acompáñame

- No. No quiero caminar.

- Ven, escúchame.

- No. No quiero escuchar.

- Ven, mírame.

- No. No quiero mirar.

- Entonces vagarás ciego en las sombras.

- Prefiero vagar en las sombras, a ver tu Rostro.